El Profesor Chiflado presenta: Pienso, luego insisto.
Buenas tardes-noches queridos televidentes, aquí estamos otro sábado más en 103.4 de Cuac, tratando de desvelar los misterios más misteriosos de las ciencias.
Hoy dedicaremos la sección al aumento del uso de psicofármacos en niños.
En un pasado no muy lejano, al niño que no prestaba atención en clase, que no estaba quieto, se le corregía utilizando l disciplina o dándole más trabajo. En general, los padres y profesores tenían paciencia, reconocían lo que era el comportamiento normal de un niño y no se preocupaban innecesariamente.
Ahora en cambio, los problemas de aprendizaje (como la incapacidad para comprender las matemáticas), se han clasificado como enfermedades mentales y el tratamiento es tan sencillo como homogéneo; darles psicofármacos.
Recientemente el presidente del Plan Nacional sobre Drogas, denunció que las intensas campañas comerciales de esas drogas psicotrópicas están ocasionando grandes daños, debido al enorme abuso de las recetas de psicofármacos para niños y adolescentes.
Estos psicofármacos no sólo alteran la química del niño, los sentidos y su punto de vista, si no que tienen efectos secundarios a veces severos.
Las drogas más usadas, los estimulantes, se han recetado a un gran número de niños en edad escolar en E.E.U.U. desde donde la tendencia a utilizar dichos psicofármacos se ha extendido a otros países.
A pesar de eso, los investigadores americanos están encontrando pruebas irrefutables de que los estimulantes como la RITALINA no sólo desacreditan cualquier eficacia de un “tratamiento” basado en estos estimulantes, si no que conlleva preocupantes conclusiones sobre los efectos fisiológicos.
En un estudio publicado en agosto de 2001 en “Revista de la Asociación Médica Americana” la Dra. Nora Volkow comenta: “los datos muestran claramente que la noción de que la Ritalina es un estimulante débil es totalmente incorrecta”. Los investigadores admitieron que se desconocen los efectos a largo plazo de los cambios químicos en el cerebro causados por el methyphenidate (nombre químico de la Ritalina) a pesar de que hace varias décadas que se administra a los niños.
Otro estudio publicado por la Universidad de Búfalo (New York) en noviembre de 20011 sugiere que la Ritalina tiene el potencial de causar cambios a largo plazo en la estructura y función de las neuronas.
Un comunicado de la “Coalición para la Prevención del Cancere” de Octubre de 2000 especificaba: “ No existe justificación alguna para recetar Ritalina ni siquiera por parte de los pediatras y psiquiatras especializados, a menos que se haya informado debidamente de que existe el riesgo de desarrollar cáncer.
Este ejemplo que hemos puesto de la Ritalina, es aplicable a decenas de fármacos.
Pienso, luego insisto, en que deberíamos usar el sentido común, pararnos 5 minutos todos los días y preguntarnos hacia donde vamos y hacia donde queremos ir.
La Coruña 05/11/07
lunes, 19 de noviembre de 2007
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¿Qué reemplazará a la economía tecnológica?
Stan Davis y Christopher Meyer
(Coautores de Future Wealth y Blur [Futura riqueza y confusión]. Ambos pertenecen al Centro Ernst & Young para la Innovación en los Negocios, con sede en Cambridge, Massachusetts).
Desde principios de los años 50 y hasta el comienzo de los 70, vivimos sin percatarnos de que la economía industrial había llegado a su fin. Cuando por fin nos dimos cuenta, no supimos cómo llamar a la nueva era: ¿la postindustrial, la de servicios, la de compras y acumulación? Finalmente se la bautizó como "economía de la información".
Ahora la historia se repite. Como todo, las economías tienen un principio y un fin, y el fin de la actual está a pocas décadas de distancia. Estamos a mitad de camino de la economía de la información, la cual durará, en total, entre 75 y 80 años, aproximadamente hasta fines del 2020. ¿Qué vendrá después? La bioeconomía.
Los ciclos de vida de las personas, plantas, empresas, industrias, economías y civilizaciones enteras tienen cuatro períodos distintivos: gestación, crecimiento, madurez y decadencia. Internet es el acontecimiento central de la madurez de la economía de la información, y su última etapa se caracterizará por el uso generalizado de chips de bajo costo y de la tecnología inalámbrica que conectará todo. Y dado que los ciclos vitales se superponen, la economía de la información madurará mientras la bioeconomía completa su gestación e ingresa en la etapa de crecimiento durante la década de los 2020.
La bioeconomía nació en 1953 cuando Francis Crick y James Watson identificaron la estructura de doble hélice del ADN. Está, desde entonces, en su primera etapa; completar y publicar el mapa descodificado del genoma humano marcará el fin de su gestación.
Avanzamos hacia el período de crecimiento, en el que aparecerán nuevas industrias, tal como ocurrió con los semiconductores y el software en la segunda etapa de la economía de la información. Durante las próximas dos décadas, la biotecnología orgánica se superpondrá con la tecnología de la información.
Durante este período de infotecnología y biotecnología, digitalizaremos muchos procesos biológicos. Hasta ahora, predominan cuatro tipo de información: los números, las palabras, los sonidos y las imágenes. Pero la información llega también de muchas otras formas, como olores, sabores, tacto, imaginación e intuición. El problema es que las tecnologías necesarias para estas nuevas formas de información no han sido desarrolladas lo suficiente para ser comercialmente viables. Pero lo serán para el 2020.
El olfato, por ejemplo —quizá el más primitivo de los sentidos— se está digitalizando como antes se hizo con sonidos e imágenes. La esencia del olfato puede capturarse molecularmente y expresarse digitalmente en un chip, a un precio razonable. Empresas como DigiScents, de Oakland y Ambryx, de la Jolla, ambas en California, ya han desarrollado olores digitales. Cyrano Sciences, de Pasadena, también en el estado del Pacífico, está desarrollando una tecnología de diagnóstico médico que puede "oler" las enfermedades.
De manera más fundamental, las cuatro primeras industrias en beneficiarse de la bioeconomía serán la farmacéutica, la de la salud, la agrícola y la alimenticia. En el futuro, la biotecnología transformará radicalmente la atención médica, donde el paradigma basado en la cura del enfermo será sustituido por el de la predicción y la prevención. Actualmente la industria de la salud es, en realidad, la industria de la enfermedad. En la bioeconomía, la atención médica funcionará de manera preventiva, y generará ingresos ayudando a la gente a evitar tener que ir al hospital.
Hoy podemos encontrar en nuestros supermercados leche, carnes y verdura modificados genéticamente —algo seriamente cuestionado—. Los temores inspirados por estos alimentos han obligado a la empresa de biotecnología Monsanto a interrumpir sus experimentos, y han provocado la caída de su presidente ejecutivo. Esos incidentes seguramente se multiplicarán.
Después del año 2025, cuando entremos ya en la fase de madurez de la bioeconomía, las aplicaciones de la biotecnología se harán sentir en sectores aparentemente no vinculados con la biología. En los años 50 y 60 fue difícil vislumbrar que las computadoras transformarían todas las industrias —desde las manufacturas hasta el sector hotelero— del mismo modo que hoy es difícil imaginarse cómo afectará la biotecnología a las actividades no biológicas.
Los problemas crecerán a la misma velocidad que los beneficios. El principal problema de la era de la información es la intimidad: en la bioeconomía, será la ética. La clonación, los alimentos manipulados genéticamente, la eugenesia, las patentes genéticas y la identificación de las enfermedades hereditarias son sólo algunas de las novedades que ya están creando polémica. Todo esto hará que la generación nacida en la posguerra sea única. Será la primera en la Historia en abarcar tres economías diferentes. Nacida en las postrimerías del período industrial, vivió su desarrollo profesional en la era de la información y terminará sus días contemplando cómo sus nietos lidian con la bioeconomía.
Los integrantes de la "generación X", nacidos después de 1964, serán diferentes. En su etapa activa experimentarán dos cambios económicos importantes: primero, el paso de las primeras a las últimas etapas de la era informática y, posteriormente, del universo conectado por microondas al mundo de la biología y la bioeconomía. Comparada con todas las economías pasadas, presentes y futuras, su impacto será tan contundente que hará que la infoeconomía parezca como un mero hilillo en la Historia.
El control de nuestra vida
Hoy vamos a trasladarnos al 26 de febrero de 2000 y colarnos en el Kiva Auditórium, en l ciudad de Alburquerque estado de Nuevo México. Asistiremos expectantes a la conferencia llamada "El control de nuestra vida" con nuestro amigo Noam Chomsky de la que rescataremos algunos fragmentos.
...Volvamos al punto de partida: la contestada cuestión de la libertad y los derechos, y consecuentemente la soberanía que de ello se deriva, ¿es inherente a las personas de carne y hueso, o sólo a aquellas ricas y privilegiadas? ¿o incluso a construcciones abstractas como las empresas, o el capital o los estados?
En el pasado siglo la idea de que tales entidades tienen derechos especiales sobre las personas fue defendida contundentemente. Los ejemplos más prominentes son el bolchevismo, el fascismo y la idea de empresa privada que constituye una forma de tiranía privatizada. Dos de los sistemas se colapsaron. El tercero está vivo y progresando bajo el manto de "No hay alternativa" al emergente sistema mercantilismo empresarial de estado disfrazado de eufemismos como globalización o librecambio.
Hace un siglo durante los primeros estadios de toma de poder de América por parte de las empresas, la discusión sobre estos temas era bastante abierta. Los conservadores denunciaron el proceso describiéndolo como un "retorno al feudalismo" y " una forma de comunismo" lo que es para nada una analogía inapropiada. Los orígenes intelectuales eran similares basados en la idea neohegeliana de derecho de las entidades orgánicas juntamente con la creencia en la necesidad de tener una administración centralizad de los sistemas caóticos como los mercados, que estaban totalmente fuera de control. Vale la pena retener la idea de que en lo que hoy en día se denomina "economía de libre cambio" una parte muy grande de las transacciones internacionales (denominadas comercio para despistar) probablemente alrededor de un 70% de estas se hacen de hecho dentro de instituciones gestionadas centralizadamente, entre empresas y entre alianzas empresariales.
La crítica conservadora, fue recogida por los liberal-progresistas del extremo del abanico político a principios del siglo XX, siendo quizás el más renombrado John Dewey , importante filósofo social americano cuyo trabajo se centro en temas de democracia. Sostuvo que la s formas democráticas tienen escasa entidad cuando la "vida del país" (producción, comercio y medios de comunicación) está dominada por tiranías privadas en un sistema que le denominó "feudalismo industrial" en el que la clase trabajadora está subordinada al control de los directivos y la política se ha vuelto "la sombra de las grandes empresas sobre la sociedad".
En años recientes las grandes empresas han venido escatimando derechos que van mucho más la de los de las personas. Bajo las reglas de la Organización Internacional del Trabajo, las grandes empresas exigen el respeto al derecho del "Tratamiento nacional". Esto quiere decir que la General Motors, si está operando en México, puede exigir ser tratada como una empresa mexicana. Este derecho corresponde solamente a las personas inmortales, no es un derecho de las personas de carne y hueso. Un mexicano no puede ir a vivir Nueva York y exigir el tratamiento nacional y que se le conceda, pero a las grandes empresas si.
Otras reglas exigen que los derechos de los inversores, prestamistas y especuladores deben prevalecer sobre los derechos de la gente de carne y hueso, de a pie, minando la soberanía popular y los derechos democráticos....
Psicologia de la imagen
Registro interno del darse la imagen en algún lugar.
Este teclado que tengo ante mis ojos, en el accionar de cada tecla va imprimiendo un carácter gráfico que visualizo en el monitor conectado él. Asocio el movimiento de mis dedos a cada letra y automáticamente las frases y oraciones discurren, siguiendo mi pensamiento.
Cierro los párpados y así dejo de pensar en el discurso anterior parra concentrarme en el teclado. De algún modo lo tengo "ahí delante", representado en imágenes visuales, casi calcado de la percepción que tenía antes de ocluir mis ojos. Me levanto de la silla, camino algunos pasos por la habitación, cierro nuevamente los párpados y al recordar el teclado lo imagino globalmente a mis espaldas, ya que si quiero observarlo tal cual se represento anteriormente a mi percepción debo ponerlo en posición "ante mis ojos". Para ello, o giro mentalmente mi cuerpo o traslado del espacio externo a la máquina, hasta emplazarla enfrente mío. La máquina ahorra está "ante mis ojos", pero he producido una dislocación del espacio ya que frente a mi, si abro los párpados, veré una ventana.
Se me ha hecho evidente que la ubicación del objeto en La representación, se emplaza en un espacio que puede no coincidir con el espacio en el que se dio la percepción original.
Puedo, además, imaginar el teclado colocado en la ventana que tengo ante mi y distanciar o cercar el conjunto. Si fuera el caso, puedo aumentar o disminuir el tamaño de toda la escena o de alguno de sus componentes; también puedo deformar esos cuerpos, y, por último, nada impide que cambie su coloración.
Pero descubro algunas imposibilidades. No puedo, por ejemplo, imaginar esos objetos sin coloración por más que los transparente, ya que esa transparencia marcará contornos o diferencias, precisamente de color o acaso sombreados distintos. Es claro que estoy comprobando que la extensión y el color son contenidos no independientes y por ello, no puedo imaginar tampoco un color sin extensión. Y esto es, precisamente, lo que me hace reflexionar entorno a que si no puedo representar el color sin extensión, la extensión de la representación denota también la espacialidad en la que se emplaza el objeto representado
Este teclado que tengo ante mis ojos, en el accionar de cada tecla va imprimiendo un carácter gráfico que visualizo en el monitor conectado él. Asocio el movimiento de mis dedos a cada letra y automáticamente las frases y oraciones discurren, siguiendo mi pensamiento.
Cierro los párpados y así dejo de pensar en el discurso anterior parra concentrarme en el teclado. De algún modo lo tengo "ahí delante", representado en imágenes visuales, casi calcado de la percepción que tenía antes de ocluir mis ojos. Me levanto de la silla, camino algunos pasos por la habitación, cierro nuevamente los párpados y al recordar el teclado lo imagino globalmente a mis espaldas, ya que si quiero observarlo tal cual se represento anteriormente a mi percepción debo ponerlo en posición "ante mis ojos". Para ello, o giro mentalmente mi cuerpo o traslado del espacio externo a la máquina, hasta emplazarla enfrente mío. La máquina ahorra está "ante mis ojos", pero he producido una dislocación del espacio ya que frente a mi, si abro los párpados, veré una ventana.
Se me ha hecho evidente que la ubicación del objeto en La representación, se emplaza en un espacio que puede no coincidir con el espacio en el que se dio la percepción original.
Puedo, además, imaginar el teclado colocado en la ventana que tengo ante mi y distanciar o cercar el conjunto. Si fuera el caso, puedo aumentar o disminuir el tamaño de toda la escena o de alguno de sus componentes; también puedo deformar esos cuerpos, y, por último, nada impide que cambie su coloración.
Pero descubro algunas imposibilidades. No puedo, por ejemplo, imaginar esos objetos sin coloración por más que los transparente, ya que esa transparencia marcará contornos o diferencias, precisamente de color o acaso sombreados distintos. Es claro que estoy comprobando que la extensión y el color son contenidos no independientes y por ello, no puedo imaginar tampoco un color sin extensión. Y esto es, precisamente, lo que me hace reflexionar entorno a que si no puedo representar el color sin extensión, la extensión de la representación denota también la espacialidad en la que se emplaza el objeto representado
1 comentario:
Me parece brutal.
Dr. Chiflado insista, hace días que no encontramos nada en su blog.
Un saludo de una lectora.
cantantecalva
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